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Pierde el miedo a la toxina botulínica

El miedo a la toxina botulínica nace de falsas creencias extendidas en la sociedad. Aunque muchas personas creen conocer todo sobre este tratamiento antiarrugas, lo cierto es que desconocen todos sus beneficios. Por eso, desde nuestra clínica de medicina estética, queremos desmontar algunos mitos que giran en torno al bótox.

¿Por qué tenemos miedo a la toxina botulínica?

Temor a que no quede natural

Muchos pacientes guardan ciertas reticencias a someterse a una intervención con toxina botulínica porque existe la creencia de que el resultado será muy artificial y que al final quedará muy exagerado en el rostro. La realidad demuestra que acudiendo a un centro médico estético profesional y con años de experiencia en este tipo de tratamientos el resultado puede quedar perfectamente natural.

Bien colocada, la toxina botulínica puede dar un aspecto fresco y rejuvenecido sin alterar lo más mínimo la fisonomía y los gestos habituales de la persona.

La toxina botulínica se utiliza en multitud de tratamientos médico-estéticos, no solo para hacer desaparecer las arrugas de expresión, sino por ejemplo contra la migraña o contra el estrabismo. Sea cual sea el uso que se le de, siempre debe haber un profesional tras el tratamiento. De esta manera, nos aseguraremos de conseguir un resultado natural y completamente seguro.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el producto utilizado es asimilable por el organismo, por lo que los resultados no son para siempre. Perder el miedo a la toxina botulínica es fundamental si queremos borrar las arrugas de expresión, las “patas de gallo”, las arrugas en la frente, en el entrecejo o en la nariz.

Miedo a que sea un tratamiento doloroso

Otro de los miedos más extendidos en torno a la toxina botulínica es si produce dolor colocárselo en el rostro. La respuesta es claramente negativa. Para inyectar toxina botulínica allí donde se requiera se usa una aguja muy fina y además se suele aplicar un volumen reducido, ya que las zonas donde se aplican suelen ser pequeñas.

Además la inyección de toxina botulínica no es espesa, ya que el medicamento va diluido en suero, y gracias a ello se introduce de forma rápida y sin dolor alguno para el paciente.

Miedo a las complicaciones o a los efectos secundarios

Las complicaciones que pueden surgir son mínimas. Lo único que puede aparecer es un pequeño moratón que desaparecerá a los cuatro o cinco días. Si el tratamiento lo realiza un profesional con experiencia, el resultado siempre será un rostro expresivo y natural.

 

Para lograr una apariencia más joven y atractiva, debes perder el miedo a la toxina botulínica y otros tratamientos para eliminar las arrugas como el ácido hialurónico. Consulta con nuestros profesionales si tienes más dudas.

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