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Pierde el miedo a la toxina botulínica

Los términos y conceptos que se usan en el mundo de la medicina estética están cada vez más extendidos entre la población. Términos como toxina botulínica son cada vez más conocidos y mucha gente cree entender en qué consiste un tratamiento con este producto aunque la realidad demuestra que no es así y que existen muchos mitos y medias verdades en torno a él.

El origen de la toxina botulínica: la toxina botulínica

La toxina botulínica es un elemento producido en laboratorio y que basa su funcionamiento en la toxina botulínica. Se usa en multitud de tratamientos médicos y estéticos, pero lo que es desconocido por gran parte de la población es que se usa en neurología contra la migraña o en oftalmología contra el estrabismo, por lo que su utilidad va mucho más allá que para el relleno de labios o para hacer desparecer las arrugas de expresión facial.

En cualquier caso este producto de uso médico tiene que ser utilizado exclusivamente por profesionales y no por esteticistas o por profesionales de la cosmética, sino en un centro médico estético especializado. Para que una persona puede utilizar la toxina botulínica para un tratamiento estético ésta debe pasar por una evaluación médica, por lo que es algo completamente seguro para la población.

Perder el miedo a usar la toxina botulínica es fundamental, puesto que es perfectamente asimilable por el organismo y beneficioso para borrar arrugas de expresión como las “patas de gallo”, arrugas en la frente, en el entrecejo o en la nariz. También es utilizado para ciertos tipos de arrugas en el cuello, por lo que su uso en medicina estética se extiende a todo el tercio superior del rostro.

Toxina botulínica en un centro médico estético, un tratamiento indoloro

Otro de los miedos más extendidos en torno a la toxina botulínica, aparte de si es beneficioso o perjudicial para la salud, es si produce dolor colocárselo en el rostro. La respuesta es claramente negativa. Para inyectar toxina botulínica allí donde se requiera se usa una aguja muy fina y además se suele aplicar un volumen reducido, ya que las zonas donde se aplican suelen ser pequeñas.

Además la inyección de toxina botulínica no es espesa, ya que el medicamento va diluido en suero y gracias a ello se introduce de forma rápida y sin dolor alguno para el paciente. Es perfectamente posible ir a un centro médico estético de Alcalá de Henares, someterse a una inyección de toxina botulínica y volver al trabajo o casa sin que nadie note absolutamente nada.

El miedo a tener un resultado natural, uno de los más extendidos

Muchos pacientes guardan ciertas reticencias a someterse a una intervención con toxina botulínica porque existe la creencia de que el resultado será muy artificial y que al final quedará muy exagerado en el rostro. La realidad demuestra que acudiendo a un centro médico estético profesional y con años de experiencia en este tipo de tratamientos el resultado puede quedar perfectamente natural.

Un toxina botulínica bien colocado puede dar un aspecto fresco, rejuvenecido, con un rostro más descansado y sin alterar lo más mínimo la fisonomía y los gestos habituales de la persona. No hay que quedarse con la primera impresión tras una inyección de toxina botulínica, ya que los efectos verdaderos se empiezan a apreciar a partir de las dos semanas.

Finalmente, el último miedo que existe en torno a los tratamientos de medicina estética como la toxina botulínica es que puedan surgir complicaciones. La realidad demuestra que son mínimas y lo único que puede aparecer es un pequeño moratón que desaparece a los cuatro o cinco días siguientes. El resultado es un rostro expresivo y natural para lograr una apariencia más joven y atractiva.

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